Valentina Escobar

Desde muy pequeña crecí en un ambiente familiar de violencia y agresión. Mi padre era alcohólico y maltratador, crecí viendo la imagen de como mi padre maltrataba a mi madre. Cuando tenía la edad de 12 años casi 13, mi padre murió, ahí mi madre, yo y mi hermana mayor decidimos que mi madre se viniera para España.

Mi madre se vino para España y yo me quedé con mi hermana mayor y mi hermano pequeño. Pocos meses después mi hermana se fue de la casa, yo aquí ya había cumplido los 13 años y me toco cuidar de un niño (mi hermano) de 5 años, para mi fue una gran carga física y emocional, el cuidar a otro niño sin yo saber que hacer. El ver como a veces el dinero a mi madre no le alcanzaba y tener que trabajar para poder sustentar algunos gastos y no decirle a mi madre, fue una carga para mi muy fuerte al punto que entré en los vicios; del alcohol y de las drogas (mariguana, vaper, cigarrillo, pegamento, cocaína).

Con el paso de 14 años entre al mundo del cutting. Mi mayor vicio fue el cutting, el auto lastimarme; yo me quemaba, me cortaba.
Yo quería sentir dolor para que el vacío de estar sola, cuidar a un niño, tener responsabilidades, todo eso que me consumía desapareciera con dolor físico. En ese trascurso, como yo era la responsable; yo compraba las cosas de la casa y todo eso. Por esa situación yo en una de esas ocasiones me quedé en la calle y sufrí una violación. En ese momento ya tenía 15 años, mi vida recayó más. Tuve diferentes novios, salía mucho más, me drogaba, bebía más, al punto de ir al instituto sin saber quien era. Sufrí de depresión, ansiedad, anorexia, yo no comía y lo que comía lo vomitaba (yo misma me provocaba el vomito), tuve 2 intentos de suicidio. Ambos fallidos.

Mi madre al ver esta situación, me trajo con mi hermano pequeño a España y a esto ya tenia 16 años.
Yo aquí, ya no me drogaba, ni bebía pero si seguía mi mayor vicio, el cutting, las quemaduras el auto lastimarme. Hasta que en el instituto conocí a un chico, tuve un apego emocional, el me termino y ahí recaí peor, por que ya no hacia nada, solo quería desaparecer y justo eso planee.

En una madrugada de miércoles para jueves, yo planee mi muerte, dije si o si, pero termino con todo.
Y justo dije; mi plan es este pero si hay una solución, un camino que yo no conozco muéstramelo.  Fue con lágrimas, pero sincera.
Y ese mismo día por la noche, salí a hacer la compra con mi madre, y me invitaron al encuentro joven sería el sábado. El mismo día que plane quitarme la vida. Por que yo iba a realizar mi plan el sábado, entonces dije: no tengo nada que perder, ya que voy a acabar con todo.
Fui al encuentro joven con el plan de cuando saliera me iba a tirar a las vías del tren.

Pero esa reunión hubo una parte que Dios me hablo: de aquí para atrás es tu pasado, y de aquí para delante es tu futuro. Nadie te juzgara.
Dios no te juzgará pero eres tu quien decide.  Esa parte a mi me toco por que yo me juzgaba, me recordaba mi pasado mucho, las agresiones, la violación. Entonces me di una oportunidad en esa semana y al final de la semana mi vida cambió, radical, y dije me quedo aquí, este es el camino que yo no sabia. Y actualmente mi vida está transformada, mi mayor vicio; El cutting desapareció, simplemente soy una nueva persona.



Milton Elan Barahona

Crecí en un hogar con carencias afectivas, familia desestructura, conflictos entre la familia de mi madre y mi padre. De un lado viví frialdad emocional y del otro una formación estricta y dura para la edad que tenia, Crecí sin una mano donde apoyarme y sin alguien a quien preguntar o hablar. Este entorno me llevo a tener una personalidad tímida y retraída acompañada de un desprecio a la sociedad desde muy joven. Cuanto tenia 8 años fui secuestrado junto a mis dos hermanos pequeños, pensé que nos matarían. Logramos escapar, pero ese fue un suceso que me llevaría  tener miedo de todo.

Iba a la iglesia, aprendí valores cristianos en la iglesia, aprendí de Dios, pero no entendía mi interior y la curiosidad por las cosas fue creciendo, La fama, la gloria, el sentirse el centro de atención, me fue llamando la atención, y esto hizo que me alejara de la casa de Dios, hasta el punto de dejar de creer en Dios.
Cuando obtuve el reconocimiento, realizar mis sueños, cuando todos de daban palabras bonitas por el talento, yo me di cuenta que no había encontrado llenar mi vacío interior.

Sin mas propósito por el cual luchar, sin la conciencia de que Dios existía, la vida se volvió insignificante para mi. Ni el dinero, ni la comida, ni las personas que conocía pudieron saciar mi corazón, pero lo único que me dolía es que si me mataba mi familia sufriría. Entonces por 2 años me aleje completamente de toda mi familia, para que en el día de mi muerte yo solo fuera un recuerdo para ellos y no les doliera. Los dos años mas tristes de mi vida, la soledad y la depresión duelen mas que una herida profunda. Tenia todo planeado, el viaje para irme a un lugar lejano y quitarme la vida estaba planeado.
pero 2 semanas antes de hacer ese viaje tuve una crisis depresiva al ya no poder cargar con tanta tristeza y dolor en el interior. Subí a un edificio de 12 plantas, me pare en el borde, y en mi mente era "Salta, en un segundo caerás y al otro ya no sentirá dolor" cuando estaba a punto de saltar, mi cuerpo se entumeció, y había una guerra interna en mi interior.

Yo sabia que detrás de esos pensamientos, alguien estaba luchando por mi vida.Era Dios, Dios detuvo mi intención, y cambio el pensamiento de tirarme de ese edificio, por volver a EL. Recordé que por 3 meses seguidos una obrera de la iglesia me había estado invitando, nunca había aceptado porque
me parecía absurda la idea de que Dios existía, pero después de ese momento en el edificio, acepte la invitación.
Al llegar a la iglesia conocí la FJE y me impresiono ver a la gente sonriendo, por muchos años no había visto sonrisas tan genuinas y
reales. Preguntaba mucho al pastor, y el siempre me ayudo a desenredar todos los conflictos mentales que tenia en mi mente. Fue un proceso de varios meses, porque yo decía, "Si esto con Dios y la iglesia no funciona no tendré otra solución"

Pero en Dios encontré todo lo que el mundo no pudo darme: paz, alegría, amor, ver con bondad a las personas, paciencia, un propósito para mi vida por el cual seré feliz pase lo que pase, que es el Propósito de Dios para mi. Vivir en nuestra mente nos hace ciegos, Dios es el único que sacia nuestra sed verdadera.